Padecimientos laborales de una exmisionera mormona

IGLESIA DE LOS SANTOS DE LOS ÚLTIMOS DÍAS DESPIDE SIN PAGAR INDEMNIZACIÓN

Por Roque González Vera

Abelina Martínez, de 42 años, tres hijos, perdió su lugar de trabajo. Enfrenta la misma situación que miles de ciudadanos que se vieron privados de su sustento como consecuencia de la pandemia que nos azota en forma inmisericorde.

Abelina Martínez prestaba servicios en la empresa Asociación de Mejoramiento Mutuo, firma perteneciente a la Iglesia de los Santos de los Últimos Días, conocidos popularmente como iglesia mormona.

La Asociación de Mejoramiento Mutuo tiene su sede en el centro de Luque. La firma se dedica a la confección de prendas de vestir, destinadas sobre todo al culto semanal de la iglesia; la gerencia es responsabilidad del señor Elvio Villasboa.

Abelina Martínez trabajó por espacio de 18 años en la fábrica, como confeccionista. Tenía un salario mensual promedio de cuatro millones de guaraníes. En marzo del 2020 fue despedida y la Iglesia Mormona se niega sistemáticamente a pagar la indemnización que le corresponde por los 18 años que trabajo como asalariada en la fábrica.

Abelina Martínez no fue la única despedida, también la señora Juana Vera, quién fue operaria a lo largo de 22 años en la fábrica de prendas. Ninguna de las dos puede cobrar su indemnización.

Ambas reclaman el pago de un derecho que corresponde por ley. Aparte de un derecho legal al cual no se puede renunciar, la situación laboral actual vuelve perentoria la necesidad de cobrar una indemnización justa.

No dudan en señalar la sorpresa indignante que constituye la negativa de la Iglesia Mormona a pagar la indemnización laboral.

“Trabaje duro a lo largo de 22 años, pague el diezmo a la iglesia cada mes. No tuve sanciones laborales. Nuestra propia iglesia nos dejó en la calle sin pagar lo que establecen las leyes. Estamos muy decepcionadas por esta situación. Jamás nos hubiéramos imaginado que algo así nos iba a pasar” sostiene Juana Vera.

Por su parte, Abelina Martínez no sólo trabajaba en la confección de prendas sagradas para los mormones, también era miembro activa de la iglesia, a tal punto que llegó a prestar servicios como misionera por espacio de dos años, en la ciudad de Rosario, Argentina.

“Tenía un compromiso muy fuerte con la iglesia, al punto de aceptar la invitación para cumplir servicio de misionera en Argentina. Me destinaron a la ciudad de Rosario, donde presté servicios en la iglesia local. La tarea de misionera se realiza en forma voluntaria, no hay retribución económica alguna por esta tarea de evangelización” expreso la señora Abelina.

Mencionó además que “estaba convencida de que hacía lo correcto al prestar servicio voluntario como misionera. Me sentía parte de una familia fuerte, leal y sobre todo protectora”.

Unos meses después de finalizar su tarea como misionera, Abelina Martínez ingresó en la planta de confecciones de la iglesia, como asalariada. “En el año 2003 fui admitida como empleada, con beneficios sociales. Al igual que todos, trabaje muy duro y eso me permitió sacar adelante a mi familia. Tengo tres hijos que hoy viven con la abuela, en España. No tengo forma de mantenerlos conmigo porque me despidieron del trabajo”.

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Tanto Abelina Martínez como Juana Vera reclaman con justa razón el pago de la indemnización prevista por las leyes laborales del país. “No queremos ni un guaraní demás, pero sí que nos paguen lo que nos corresponde. Lo que pedimos es justo” coincidieron en señalar.

La Iglesia de los Santos de los Últimos Días despidió a sus trabajadoras hace un año. Inicialmente pidieron un plazo de dos meses para cubrir una indemnización, pero ahora directamente se niegan a pagar.

Estamos seguros que los pastores de la iglesia hablan cada domingo de la necesidad de seguir el ejemplo de Cristo. A juzgar por el padecimiento de dos madres despedidas, sin cobrar una justa indemnización, la predicación es sólo de boca para afuera…

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