El caso Alexa: Cuando demostrar el abuso no alcanza para la justicia

Silvestre Olmedo, Sacerdote de la Parroquia San José de Limpio, investigado por haber acosado sexualmente a una joven en plena casa parroquial en setiembre de 2016, quedó absuelto. A pesar de que en el propio juicio se demostró que Olmedo cometió abuso al manosear los senos y la espalda de la víctima, dos jueces votaron por absolver al religioso mientras que otra jueza por condenarlo.

Desde antes del 21 de setiembre de 2016, Alexa ya sentía incomodidad con la presencia de Silvestre Olmedo. Trataba siempre de evitarlo, de no quedarse a solas con él. En principio, porque el religioso le miraba de una manera llamativa o le decía cosas, como que era muy linda. Después ya empezó con los contactos y eso fue realmente insoportable para ella. Le arrimaba los dedos al cuello, le tocaba la oreja, le acariciaba el cabello, le hacía gestos siempre que podía.

Todo esto producía un rechazo en Alexa, que en ese entonces formaba parte de la Pastoral Juvenil de la Parroquia San José, de la ciudad de Limpio. Con menos de 20 años, sentía que era su manera de servir a Dios y a su comunidad. Ser parte de la Pastoral era importante para ella y su familia.

En esos momentos Alexa creía que no había que pensar mal de Silvestre. Total, era el sacerdote. La gente lo quería. Y a ella y a todos le habían dicho eso; que los sacerdotes nunca hace algo malo, que no tienen malas intenciones. Que había que creer en ellos. Entonces calló todo ese sentimiento. Hasta se sentía culpable de pensar mal.

Poco después, Alexa fue elegida coordinadora de la Pastoral. Un cargo que implicaría mayores responsabilidades porque hay que organizar eventos, estar  pendiente de cosas más cercanas de la parroquia. Esto derivó en que debía tener mayor trato con Olmedo, sacerdote de la parroquia,  líder espiritual y parroquial de esa comunidad. Fue entonces que llegó el 21 de setiembre de 2016.

Era un jueves y la temperatura era agradable, como marcando la entrada de una  primavera más. Los jóvenes de Limpio y de todo el país estaban pendientes de qué hacer para festejar un nuevo día de la juventud.

El sacerdote Silvestre Olmedo, durante el juicio oral.

Alexa fue a participar de una reunión con Olmedo ese día, para finiquitar los detalles de una nota para participar de un retiro espiritual. Alexa llegó a la oficina y Olmedo la estaba esperando. Ingresó, cerró la puerta y cuando se disponía a sentarse, el religioso le dijo en guaraní “Después nomás vamos a hacer la nota” se acercó y le acarició la espalda primero. Luego los senos. Alexa se quedó sin reacción en principio. Después entró al baño corriendo y empezó a llorar.

Alexa llamó a un par de amigos de la parroquia. Les dijo que algo le pasó y que necesitaba ayuda. En eso momento, se da cuenta que el sacerdote deja la oficina y entonces sale, pero Olmedo la estaba esperando en la sala contigua, donde al menos, para suerte de Alexa, ya estaba la secretaria parroquial. El religioso le abre las manos como para darle un abrazo y ella se niega, a lo que Olmedo responde, de nuevo en guaraní “ah, estás enojada”. Alexa terminó de redactar la nota con la secretaria. Ese día, su vida cambió.

Todo este relato, con mayores detalles, con datos, nombres, fechas y más testimonios, forman parte del expediente fiscal y la acusación, que fueron presentados en el juicio del 10 de agosto pasado, ante el tribunal de Justicia, integrado por las juezas Letizia De Gásperi (presidenta), Dina Marchuk y el juez Hugo Segovia. Justamente, un juicio oral que tardó 3 años y 8 meses en concretarse desde que Alexa hizo oficial la denuncia contra Silvestre Olmedo Lezcano.

Buscando justicia

Después de salir de la oficina de Silvestre Olmedo, Alexa habló con su familia y sus amigos de la pastoral sobre lo que ocurrió. Ese mismo día fue a ver a gente de la Iglesia para denunciar el caso y desde ahí empezó un peregrinaje impensado. Para ese entonces, el sacerdote Olmedo Lezcano fue convocado por los compañeros de Alexa de la pastoral para hablar sobre lo que se denunció en su contra. En dicho encuentro, el religioso confesó que le tocó los senos a la joven.

Alexa le comunicó lo ocurrido a otro sacerdote de Limpio, quien le recomendó hacer la denuncia primero ante las autoridades de la iglesia. Fue así que Alexa finalmente manejó su caso dentro de los conductos religiosos para que se abra contra Silvestre Olmedo una investigación canónica, un proceso interno de la Iglesia católica que, supuestamente, busca recoger pruebas y otros elementos, previo a una investigación penal.

Alexa presentó la denuncia contra Silvestre ante el monseñor Dionisio Echague, del Decanato del Arzobispado de Asunción y posteriormente hasta el propio Monseñor Edmundo Valenzuela, arzobispo de Asunción y autoridad máxima dentro de la jerarquía eclesial católica.

Sin embargo, Silvestre Olmedo seguía en sus funciones dentro de la parroquia. No obstante, desde la Iglesia aseguran que sacerdote fue suspendido desde el momento que llegó la denuncia. Lo cierto es que el proceso de investigación canónica determinó que Olmedo Lezcano tuvo un “gesto de indecoro”, de acuerdo a un documento firmado por el propio Valenzuela que fue enviado a los jóvenes de la parroquia San José, de Limpio.

Para la presidenta del Tribunal, Letizia de Gásperi, Olmedo tuvo que ser condenado.

Este documento no fue una simple carta de Valenzuela. En uno de los puntos, el religioso dejó una frase que se impregnó casi como una marca en todo este proceso vinculado a Olmedo y sobre todo, a la actuación de la iglesia católica respecto a las denuncias de abusos sexuales.

“Debemos cuidar de no hacer de una piedrita, una montaña” decía en uno de sus párrafos, al recordarle a los jóvenes que es importante cuidar este tipo de información – por la denuncia de Alexa-  para evitar daños mayores “en los medios de comunicación”.

Además, en el informe de la investigación canónica, que estuvo a cargo de los sacerdotes Oscar González, Martín Ortíz y Dionisio Echagüe, se menciona que el propio Olmedo reconoció que “tocó sin querer” los senos de la joven, según dijeron los propios religiosos durante el juicio.

Sin embargo, Olmedo, en su declaración ante el Tribunal, aseguró que nunca tocó a Alexa. «Ella pasó por mi oficina, yo le saludo y al saludarle le abrazo pero sin tocarle el pecho, yo niego absolutamente, en ningún momento le manoseé», dijo Olmedo, en pleno juicio.

El inicio del juicio oral y público contra Olmedo se oficializó el 22 de julio pasado. Mientras el país seguía expectante los casos de Covid que iban aumentando, en el Juzgado de San Lorenzo, arrancó este proceso judicial que se volvió emblemático, ya que además, una agrupación llamada Consultorio Jurídico Feminista se involucró en el caso con la figura de querella adhesiva. Desde los sectores conservadores, este hecho motivó a que el caso pase más por una cuestión ideológica, más allá de las circunstancias jurídicas.

La causa, que estuvo a cargo del fiscal Luis Chamorro a la hora del juicio, en principio se caratuló como coacción sexual, pero posteriormente pasó a la caratula de acoso sexual.

Para la fiscalía, existían los elementos probatorios para demostrar que hubo acoso sexual, partiendo desde las declaraciones de los propios sacerdotes que hicieron la investigación canónica, quienes señalaron que Olmedo les confesó haber tocado a la joven “sin querer”, pasando por los testigos que corroboraron las versiones de Alexa y también con la grabación de la reunión entre Silvestre Olmedo y los miembros de la Pastoral, en donde el religioso reconoció que manoseó a la joven.

Esta grabación – que la defensa jurídica de Olmedo pidió rechazar como evidencia – fue grabada por uno de los miembros de la Pastoral, el día que se reunieron con Olmedo cuando surgió la denuncia.

Entre quienes estuvieron en este encuentro, dos fueron citados a declarar en el juicio y ratificaron lo que Olmedo les había dicho aquella vez; es decir, que les reconoció el manoseo.  Hoy, estos dos jóvenes fueron expulsados de la Pastoral Juvenil de San José de Limpio.

El informe victimológico del Ministerio Público practicado a Alexa confirmó además que ella vivió un evento traumático con todo esto. “Realmente es muy difícil que haya un cúmulo probatorio contra el investigado tan importante como en este caso”, señala Mirta Moragas, del Consultorio Jurídico Feminista.

El día final

Cerca de las 19:00 del lunes 10 de agosto pasado, tras varias horas, el Tribunal por fin dio su veredicto. El sacerdote Silvestre Olmedo quedó absuelto, con fallo dividido de dos a uno. Para la presidenta del Tribunal, Letizia de Gásperi, Olmedo tuvo que ser condenado.

La magistrada aseguró que se comprobó el hostigamiento, el acoso sexual y la influencia que el sacerdote ejercía sobre Alexa. “Dependía exclusivamente de quien ella consideraba superior. Había un grado de dependencia de ella a él. Para mí se halla configurado el tipo penal y la conducta del mismo”, dijo en el juicio la jueza.

El juez Hugo Segovia tuvo un alegato por demás llamativo. Reconoció que el sacerdote Silvestre Olmedo le manoseó los senos a Alexa sin su consentimiento, pero habló de que no se demostró hostigamiento. “Ella no se sentía amenazada. No se sentía hostigada y por ende en ese sentido, no podemos estar hablando de un hostigamiento sexual por un hecho sexual (sic) en este caso, único. No se cumple con el elemento del tipo objetivo de acoso sexual”, refirió el magistrado. 

En esa línea se expresó la jueza Dina Marchuk, quien en esto de casos mediáticos sabe. Integró en el 2013 el Tribunal que condenó a 40 años de cárcel al ex jefe de la barra brava del club Olimpia, Adolfo Trotte, por el asesinato de su esposa. Marchuk, portando un rosario blanco que le colgaba del cuello y se dejaba ver mientras daba su veredicto, dijo que no se probó subordinación de parte de Alexa con relación a Silvestre Olmedo, por lo que no se puede considerar que ella estaba en desventaja. “El acoso se caracteriza por reiterado hostigamiento, que tiene el objetivo de que la persona acceda a un fin sexual. El cura párroco no intimó de manera alguna para obligarla a tener relaciones sexuales” aseveró Marchuk.

Con el resultado final, el abogado del sacerdote Olmedo, Rodrigo Yódice, visiblemente exaltado, dijo que el caso ni siquiera tenía que haber llegado a esta instancia. “Si no fuera por la presión de ciertos grupos, esto no hubiese llegado ni siquiera a este juicio. Este es el momento en que se tienen que decir las cosas como son” aseveró.

El fiscal Chamorro y desde el Consultorio Feminista anunciaron que apelarán este fallo.

Alexa hoy ya no vive en Limpio. Dejó de ir a la Iglesia, perdió muchos amigos pero ganó otros, y muchos amigos suyos de la Pastoral fueron expulsados de la Parroquia. “Para mí, cada paso dado, cada denuncia, es como una gran victoria” dice. Asegura que toda esta situación le afectó mucho en su fe y con respecto a seguir creyendo en Dios, dice que ahora no está pensando mucho en eso. “Lo que quiero es que las mujeres ya no callen estas situaciones. Que sepan que siempre hay que buscar la justicia”, dice.

Alexa tiene esa rara sensación de que ganaron el juicio, pero no obtuvieron justicia. Sobre todo cada vez que recuerda su reunión con el Monseñor Edmundo Valenzuela. Cuando Alexa le contó que el sacerdote Silvestre Olmedo le manoseó, El monseñor le pidió que rezara por él.

Iglesia no descarta revisión de fallo pero pide “evitar intromisión externa”

En la homilía por la conmemoración del aniversario de Asunción que se realizó el domingo 16 de agosto en la Costanera de Asunción en modo Covid-19 – los feligreses desde sus autos – el monseñor Edmundo Valenzuela dijo que desde la Iglesia son respetuosos del cumplimiento de las leyes, pero que están abiertos a que el caso de Alexa se pueda revisar en cuanto al fallo del tribunal de Justicia, toda vez que no sea por “presión de gente ajena”.

“Indudablemente las resoluciones judiciales pueden ser objeto de críticas. Pero, en bien de la institucionalidad e imparcialidad, es importante que la revisión de los fallos sea siempre en las instancias correspondientes, sin la intromisión externa” refirió Valenzuela.

Campaña contra la Iglesia

El obispo aprovechó la ocasión para referirse a lo que considera una verdadera campaña contra la Iglesia Católica, a partir de los casos de denuncias por abuso sexual. Refiriéndose al caso de Silvestre Olmedo, añadió que se puede ver que existe una agenda política y mediática virulenta y anticristiana, que se suma a una “verdadera campaña que intenta destruir la autoridad moral de la Iglesia” aseguró  el monseñor.

“Debo decir para quienes no saben que el padre Silvestre Olmedo hace cuatro años está apartado del oficio de párroco. Y como Obispo quiero dejar en claro que los cristianos debemos evaluar con criterio todos los factores de la realidad antes de emitir juicios y que estos nunca deben ser temerarios, sino prudentes, buscando la verdad en el amor y también la caridad en la verdad” expresó el religioso.

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