Derechos de TV de la APF, entre la pandemia y un presunto nuevo negociado

Como en la mejor época de la administración de Juan Angel Napout (hoy cumpliendo condena de 9 años por corrupción en EE.UU.), hoy la Asociación Paraguaya de Fútbol (APF) dirigida por Robert Harrison, estaría a punto de entregar, una vez más, el más importante activo que tiene el fútbol paraguayo que es el contrato de televisación de los partidos.

Casi todos los clubes (excluyendo a tres o cuatro instituciones más grandes), en las diferentes categorías, subsisten gracias a los dividendos que genera el contrato de venta de los Derechos de TV, en manos de la compañía TIGO (Tigo Sports) desde hace una década.

Precisamente durante la gestión de Juan Angel Napout y su vicepresidente Alejandro Domínguez, se había consumado la primera gran entrega de esos derechos a la compañía Tigo, con un leonino contrato, a 10 años de plazo, por montos irrisorios, sin reajustes anuales y lo peor de todo, en guaraníes. Habría que ver si esos mismos contratos los hubieran firmado si fueran sus empresas particulares.

El monto del contrato era de apenas un poco más de 4 millones de dólares por año (pagados en guaraníes) llegando a los clubes de primera la irrisoria suma de 360.000 dólares anuales.

Posteriormente llegaría el #Fifagate y nuevos vientos de cambios en el fútbol nacional e internacional.

Robert Harrison es electo presidente de la APF en abril de 2016 y tras una fuerte campaña mediática sobre las miserias que dejaba el contrato Napout-Domínguez/TIGO Sports a los clubes, se logra revisar el contrato y renegociar los términos. En febrero de 2017 se vuelve a firmar un nuevo contrato APF/TIGO Sports, pero ya por unos 15 millones de dólares al año.

Con los nuevos términos contractuales, los clubes de primera comenzaron a recibir 1.100.000 dólares al año por los Derechos de TV, 1.000.000 se reparte entre los clubes de la intermedia y 500.000 entre los clubes de la B, C, UFI, fútbol playa, futsal FIFA y fútbol femenino.

Aunque todavía distaba bastante de los números ideales por la comercialización de los Derechos de TV, la APF recibía de TIGO Sports, de la noche a la mañana, 300% más de lo que venía percibiendo de acuerdo a los términos del anterior contrato y esto demostró que evidentemente alguien se quedaba con el “vuelto”.

¿POR QUE LA EXTENSION?

El contrato firmado entre la APF (Harrison) y TIGO Sports tiene vencimiento este año.
Dicho de otra forma, los Derechos de TV de la Asociación Paraguaya de Fútbol (APF) dejan de estar hipotecados y se liberan a partir del 1 de enero de 2021.

Y en lugar de realizar un llamado a Licitación Pública Internacional (algo que se cuestionó siempre del anterior contrato que fue totalmente digitado), el mismo presidente de la APF, Robert Harrison anunció la extensión del contrato inclusive hasta por tres años más.

El argumento que esgrime Harrison para ampliar el contrato con TIGO Sports es que, a raíz de la pandemia por el COVID-19, la empresa privada no está recibiendo ningún beneficio ya que no hay transmisiones de los partidos.

La propuesta de TIGO Sports a la APF, según lanzó el periodista de investigación Marcos Velázquez en su cuenta de Twitter, es de 0% en el 2021; 5% en el 2022; y 10% en el 2023.

LA EXCUSA

El argumento de Harrison suena más bien a excusa ya que el análisis de la situación amerita señalar varios aspectos.

En primer lugar, TIGO Sports traslada directamente el costo del contrato con la APF a sus abonados y esto es fácil de comprobar ya que el plan más básico de TIGO Sports es 7 dólares más caro que el plan básico de cualquier otra operadora. Ese es el costo real del contrato por los Derechos de TV que, por cierto, la empresa TIGO Sports nunca descontó a sus clientes, aun cuando hace 100 días no ofrece el único producto por el cual los abonados paraguayos están dispuestos a pagar ese 7 dólares más caro que es la transmisión de los partidos del torneo local.

Harrison señala igualmente que a raíz de la suspensión de los partidos del torneo local, la empresa TIGO Sports tendrá grandes pérdidas económicas al no poder cumplir sus acuerdos comerciales con patrocinantes y sponsors, acuerdos comerciales en los que nada tiene que ver la Asociación.

Es decir, el presidente de la APF pide a los clubes tener empatía con TIGO Sports, empresa que no tuvo ninguna empatía con sus clientes durante la cuarentena por el COVID-19.

En definitiva, a juzgar por la forma de actuar y de hablar, al parecer Robert Harrison defiende más los intereses de la compañía TIGO Sports, que los intereses de los mismos clubes, como en la vieja época de la administración Napout-Domínguez.

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