CINTURONES DE POBREZA EN PARAGUAY: La Chacarita, tendencia hacia un modelo social

Escrito por Ana Leydis Jiménez de Molar, politóloga y escritora.

La pobreza, aunque cueste de creerlo tiene su propia historia, por ejemplo, en la Edad Media, la pobreza tenía un sentido positivo, porque desde la visión católica medieval el trabajo era impuesto como un castigo por los pecados cometidos, los que trabajaban lo hacían porque fueron condenados por Dios consiguiendo por medio del trabajo reducir la culpa de los pecados.

El trabajo era visto como una penitencia, porque la gente no tenía el sentido de la acumulación de riqueza.  Para más conocimiento sobre esta postura, se puede leer al historiador Bernhard Groethuysen (1927/1978).

En los inicios de la Era Moderna la pobreza fue adquiriendo una connotación negativa, con el capitalismo el afán de ganar dinero y acumular se convierte en un indicador de estatus, la pobreza pasa de ser legitima a ilegitima en unos cuantos siglos, Max Weber se dedicó al estudio de esta perspectiva.

Ya en el siglo XIX, se percibe la pobreza como un problema de la sociedad económica, pensadores como Ricardo, Hegel y Marx, así lo resaltan, y proponían soluciones para la pobreza, algunos sostenían la redistribución de forma adecuada de la riqueza a través de impuestos. Y otros optaron por aumentar los niveles de productividad para que los pobres participaran en las nuevas riquezas. 

Ya contextualizando, en Paraguay tenemos un exagerado nivel de pobreza que día a día se acrecienta que encuentra su explicación en el modelo económico productivo que es ejecutado desde las altas esferas. Estamos hablando del continuo proceso de descampesinización.

Este proceso desarraiga a las familias campesinas porque no se respetan los precios de venta de los productos, los campesinos están desprotegidos a las fumigaciones con agrotóxicos por los grandes productores y extractores, no se garantizan la educación de los niños y niñas rurales y no existen garantías para el cumplimiento de los derechos de las personas por parte del Estado. (Para mas detalles consultar el siguiente enlace: https://www.baseis.org.py/cuales-son-las-principales-causas-que-desarraigan-a-las-familias-campesinas-en-paraguay/

Desde mi opinión, el modelo de Estado hacia el cual vamos a seguir incursionando es el del empobrecimiento continuo y acelerado de la población campesina, y el crecimiento de los cinturones de pobreza como la Chacarita que recientemente se vio afectado por un incendio y lugar que fui a visitar para aportar un granito de arena a los afectados.

¿Por qué digo que ese es el modelo a seguir? Porque la Chacarita se viene instalando (en las puertas del Congreso de la Nación y una de las más prestigiosas universidades, además católica) desde hace años por consecuencias del desgobierno y falta de planificación del tipo de modelo de Estado que deseamos para el país o se puede decir de otro modo, se planificó un tipo de Estado Extractivista, que se aprovecha de los recursos naturales, como el agua y la tierra para producir en grandes cantidades los productos llamados commodities (sumándole la producción de carne) que son vendidos en el extranjero sin pagar apenas impuestos, porque pueden evadir y eludirlos, gracias a las facilidades que les aporta desde el Estado. Entonces, la sociedad no tiene ningún tipo de retorno para su desarrollo, sino todo lo contrario.   

Como existe este modelo, los campesinos se ven obligados a migrar del campo a la ciudad donde van en busca de un empleo, pero como no hay un proceso de industrialización sostenible ni planes de urbanización se instalan en la periferia y en los bañados, donde mal viven millones de personas.

Según la ONAC, en 2020 existía 1.700.000 de paraguayos que viven con menos de 10.000 gs. Y la pregunta es: ¿Qué se puede comprar para vivir dignamente por 10.000 Gs? La respuesta queda para que las puedan responder ustedes mismos, mi opinión, es que para una alimentación adecuada, no se puede comprar nada.

Por lo tanto, el Estado de forma urgente debe desarrollar una política económica orientada en una mejor gestión de los recursos disponibles, en primer lugar, en segundo lugar, desarrollar políticas públicas enfocadas al desarrollo social y sostenible, lo cual implica diseñar y ejecutar políticas de industrialización sostenible, ocuparse del cumplimiento de los derechos del campesinado y proveerles de herramientas para su desarrollo en sus áreas de conocimientos y así evitar las migraciones a los cinturones de pobrezas, crear fuentes de empleos dignos con salarios dignos que permitan a las personas salir de la extrema pobreza, e invertir en educación y capacitación de la población para que puedan ser empleables, solo por mencionar algunos puntos.

Sin embargo, el reto más grande que debe afrontar el Estado es la de controlar mejor la utilización de los recursos y evitar enormes “desvíos” de capital público a los bolsillos de unos pocos, los mismos de siempre.

En síntesis, debe acabar con la corrupción, la gran pregunta es, ¿los inquilinos, porque no se les puede llamar gobernantes, del Estado actuales van a combatir la corrupción? La tendencia y la práctica es clarísima al respecto, entonces ¿qué vamos a hacer los ciudadanos? ¿Seguiremos permitiendo que se empobrezca a la nación?

Acuérdense que con el beneplácito del pueblo ellos hacen y deshacen, porque el pueblo es quien los elige en las elecciones, y si no elegiste peor aún es tu situación, porque por omisión también suceden las cosas.

Así que no queda otra opción que involucrarse en la política, porque en las democracias si el pueblo no hace política, otros lo hacen por ellos y los resultados están presentes y a la vista.

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